jueves, 16 de octubre de 2008

Rosa Mística llora en Maasmechelen, Bélgica






La Revista ale­mana Der Fels de febrero de 1984, recoge los extraordinarios hechos de otro llanto, observado esta vez en una imagen de la Rosa Mística, advocación bajo la que la Iglesia venera la imagen de la Santísima Virgen aparecida en los años sesenta en «Fontanelle», Montichiari (provincia de Brescia), a Pie­rina Gilli, y que debe su nombre a las tres rosas, blanca, roja y dora­da, que, en recuerdo de los misterios del rosario, gozosos, dolorosos y gloriosos, lleva sobre su pecho.

En Maasmechelen, una pequeña ciudad flamenca de 32.000 habitantes, provincia de Limburg, en un bungalow situado en la avenida König-Albert-Laan número 115, perteneciente a la familia Linden, esta imagen, realizada en resina arti­ficial, ha llorado desde el 15 de septiembre de 1982.

Aunque en un principio el matrimonio Linden quiso guar­dar silencio, los vecinos difundieron muy pronto los hechos, y las visitas a la prodigiosa imagen se multiplicaron. ¿No se esconde en esto un negocio oculto o algo parecido? — ¡Abso­lutamente no! La familia Linden no gana nada en esto, antes da. Los señores Linden hubieron de sacrificar una salita de cuatro por cuatro metros, donde se encuentra actualmente la imagen ro­deada de flores y cirios, visitada por miles de peregrinos. El horario de visitas es los lunes y jueves de 14 a 18 horas. Lo único que allí se ven­de son grandes fotos del santo Padre Pío, de quien la familia es muy devota, pero al mismo precio que son compradas. Diariamente llegan cartas en gran número, «tanto que a veces no alcanzo a abrirlas yo sola. Si contienen dinero se devuelven a su remitente. Nosotros tenemos suficiente para vivir, no necesitamos más» — dice la señora Linden.

El doctor Ballaux (Steenweg 65 B, 3280 Ziechem), médico, revisó toda la casa de los Linden, observó minuciosamente y exa­minó todo hasta donde es posible: Tomó radiografías de la estatua, so­metió las lágrimas a examen biológico en el Instituto, etc. Afirma: «No es posible dar aquí una explicación de fenómenos naturales. Más, no les puedo de­cir como científico, Pero yo, como cristiano creyente digo con plena convicción: Aquí se ha manifestado Dios, de esto estoy seguro ciento por ciento. Otros problemas no exis­ten aquí».